En esta tercera planta de la Vila Olímpica, hemos transformado la distribución para que cada metro cobre sentido. La cocina, antes fragmentada por dos accesos, se abre ahora con una única entrada que libera recorrido y permite aprovechar todo el espacio disponible.
El antiguo comedor se convierte en un estudio lleno de luz y personalidad, mientras que la zona de trabajo pasa a ocupar el lugar del comedor, creando un diálogo más fluido entre vivir y crear. El área de TV encuentra una nueva ubicación más integrada, y el recibidor desaparece para dar paso a una entrada más abierta y contemporánea.
Uno de los baños se renueva por completo, aportando calma, materiales cálidos y una estética actual que redondea la transformación. Un proyecto donde el movimiento no es caos, sino equilibrio: cada cambio genera un hogar más funcional, sereno y conectado con quienes lo habitan.